Padre nuestro Latinoamericano
(Mario Benedetti)
Padre nuestro que estás en los cielos,con las golondrinas y con los misiles,quiero que vuelvas antes de que olvides cómo se llega al sur de Río Grande.
Padre nuestro que estás en el exilio,casi nunca te acuerdas de los míos;de todos modos, dondequiera que estés,santificado sea tu nombre,no quienes santifican en tu nombre cerrando un ojo para no ver las uñas sucias de la miseria.
En junio de mil nueve setenta y cinco ya no sirve pedirte "venga a nos el tu reino",porque tu reino también está aquí abajo,metido en los rencores y en el miedo,en las vacilaciones y en la mugre,en la desilusión y en la modorra,en este ansia de verte pese a todo.
Sin embargo, una vez, cada tanto,tu voluntad se mezcla con la mía;la domina, la enciende, la duplica,más arduo es conocer cuál es mi voluntad cuando creo de veras lo que digo creer
Pero, ¿quién sabe?, no voy a decidir que tu poder se haga o se deshaga.Tu voluntad igual se está haciendo en el viento,en el Ande de nieve,en el pájaro que fecunda a su pájara,en los cancilleres que murmuran "Yes, sir",en cada mano que se convierte en puño.
Lo digo, sobre todo, pensando en el pan nuestro de cada día y de cada pedacito de día.
Y ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas perdónanos, si puedes, nuestras deudas,pero no nos perdones la esperanza;no nos perdones nunca nuestros créditos.
Poco importa que nuestros acreedores perdonen así como nosotros, una vez, por error,perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en la tentación de olvidar o vender este pasado,o arrendar una sola hectárea de su olvido,ahora que es la hora de saber quienes somos y han de cruzar el río el dólar y su amor contra-reembolsoarráncanos del alma el último mendigo y líbranos de todo mal de conciencia.
Amén.

